El tiempo: nuestro tesoro para sembrar la lectura.
Los mediadores del Programa Nacional Salas de Lectura, unidos por la vocación de compartir la magia de los libros
Uno de los bienes más preciados del ser humano es el tiempo. Parece que hay mucho, pero la verdad es que es finito. Aunque usamos frases como “perder el tiempo”, cuando se trata de algo que nos parece esencial, gozoso o al menos entretenido, no hay pérdida alguna.
Un compromiso desde el corazón
Los mediadores de Lectura dedicamos gran parte de nuestro tiempo libre a organizar, gestionar, imaginar, analizar, inventar, redactar y hasta convencer a otros de unirse a nuestras “locuras” con un solo objetivo: fomentar la lectura. No siempre todos comparten nuestro entusiasmo desbordado, pero eso no nos detiene.
Invitamos a mucha gente a participar y les mostramos libros como quien muestra un pedacito de su propio corazón, sin vergüenza alguna. Algunos nos ignoran, otros se acercan y nos regalan a cambio un pedacito de su tiempo. No recibimos remuneración alguna, más que el goce infinito de dedicarnos a lo que realmente nos apasiona: a lo que llena el alma y resuena bonito.
Raíces en el tequio comunitario
Venimos de una cultura arraigada en el tequio –herencia prehispánica que celebra compartir tiempo, habilidades, pasiones y descubrimientos en comunidad– y creo que eso sintetiza perfectamente lo que hacemos los mediadores del Programa Nacional Salas de Lectura.
A veces, algunos de quienes se consideran profesionales de la lectura no toman muy en serio nuestros afanes. Ellos tienen horarios de ocho a cinco y reciben un salario; nosotros no tendremos pensión por esta labor ni una cantidad depositada en nuestras cuentas cada quincena. Pero ese es nuestro privilegio: ser voluntarios es fortalecer el tejido social y mostrar a los más jóvenes el goce inefable de dar sin esperar nada a cambio.
Con el corazón dispuesto y lleno de letras
Así es como nos dormimos con una sonrisa tranquila y el entusiasmo de un nuevo día, con un nuevo libro del que hablar. Nos emociona conocer a escritores, ilustradores y toda esa gente que cuida esa misteriosa alquimia que es publicar un libro. Queremos dirigirnos especialmente a ustedes: señores y señoras escritores, ilustradores, administrativos que manejan la agenda de los creativos –tómense el tiempo de conocer lo que hacemos y denle el justo valor. Que aquí todos sangramos del mismo color.
Aunque esa admiración no siempre es recíproca, aquí seguimos: con el corazón dispuesto y haciendo espacio en nuestras agendas para una actividad más, una lectura más, un conversatorio más…
Ese somos nosotros, los mediadores del Programa Nacional Salas de Lectura. Y si sumamos a todos aquellos que también formamos parte de una vocación, entonces somos los seres más dichosos que existen: nutridos y emborrachados de letras.
Comentarios
Publicar un comentario
¡Gracias por interactuar con nosotros ! Si nos dejas tu correo te contactaremos a la brevedad. Somos salas inclusivas, normalizando la diversidad con un libro como puente