Mayte alejandra Cabrera Salvador
Al leer la primera parte de Palabras de piedra de Ginés Cruz, desde “Palabras que suenan”, reflexioné sobre algo que muchas veces damos por hecho: la manera en que usamos y entendemos las palabras, deesde el inicio, el texto menciona que “necesitamos palabras claras, cercanas, que nos ayuden a comunicarnos”, lo cual me hizo pensar que, en la vida diaria, solemos hablar sin detenernos a pensar si realmente el otro nos comprende, aveces creemos que comunicarnos es algo automático, pero el libro demuestra que no siempre es así, en esta parte inicial funciona como una introducción significativa, ya que muestra que la historia no solo trata de una familia, sino del esfuerzo que implica comunicarse cuando se percibe el mundo de manera diferente, cuando se habla de “palabras desconocidas, lejanas o extrañas”, se refleja una realidad con la que cualquiera puede identificarse: no siempre sabemos cómo expresar lo que sentimos, a lo largo de los capítulos, la relación entre Juan y su hijo Guille muestra que cada palabra es un proceso, me llamó la atención cuando Juan dice que “¿me abres?” “aún no significan nada para Guille… pero se quedarán fijas en su mente, como rocas”, esto se relaciona con el título, ya que las palabras requieren tiempo, repetición y paciencia para adquirir sentido, la estructura en capítulos breves facilita la comprensión, mientras que la temática del autismo se presenta desde lo cotidiano, generando empatía, por ejemplo, cuando Juan dice que “las sorpresas me ponen nervioso”, se entiende la importancia de la rutina, así como la dificultad para comprender emociones en ciertas situaciones, el estilo del autor es sencillo pero significativo, lo que permite al lector ponerse en el lugar del protagonista. En conclusión, esta primera parte no solo habla del autismo, sino de la dificultad que todos tenemos para entender y ser entendidos, me dejó como reflexión que comunicarse no es solo hablar, sino construir poco a poco “palabras de piedra” que realmente conecten con los demás.
Crítica literaria.
La primera parte del libro “Palabras de piedra” de Ginés Cruz me pareció muy sencilla de leer, está organizada en capítulos cortos, lo que hace que la historia avance poco a poco y se entienda mejor. Desde el inicio se nota que el tema principal es la comunicación y cómo a veces no es tan fácil entendernos con los demás.
La historia se centra en la relación entre el papá y Guille, y muestra situaciones de la vida diaria donde se ven las dificultades, pero también los pequeños logro, me gustó porque hace ver que cosas que parecen simples, como decir una frase o seguir una rutina, pueden ser muy importantes
El lenguaje es muy claro y fácil, no usa palabras complicadas, y eso ayuda a conectar con la historia, además, al estar narrado en primera persona, se entiende mejor cómo piensa y siente el protagonista.
Iara Tzeitel Torres Moreno
Iram Joaseth Candelario Loyde
La novela "Palabras de Piedra", de Ginés Cruz, galardonada con el Premio Asubío, se presenta desde sus primeras páginas como un ejercicio de empatía radical que invita a derribar los muros de la indiferencia. En esta primera sección, que abarca desde el inicio hasta el capítulo sobre la comunicación, el autor nos sumerge en la psique de un protagonista con autismo que decide emprender un viaje con su hijo Guille, quien posee un grado de autismo más severo. La estructura inicial es magistralmente introspectiva, utilizando una narrativa en primera persona que refleja con precisión la literalidad y la honestidad del pensamiento neurodivergente. El estilo de Cruz es limpio y despojado de artificios innecesarios, permitiendo que la prosa priorice la observación minuciosa y la lógica interna del narrador, logrando que el lector no solo lea sobre el autismo, sino que lo habite. El eje central de estos capítulos es la comunicación, tratada tanto como herramienta como barrera universal. A través de la metáfora del "muro invisible", la novela trasciende el diagnóstico médico para explorar la dificultad humana de conectar con el "otro" y la heroicidad cotidiana de las familias que navegan esta realidad. Al cerrar este primer bloque, queda claro que la obra no busca compasión, sino una comprensión profunda de la diversidad. Es una lectura esencial que demuestra cómo, aunque las palabras a veces pesen como piedras, la voluntad y el afecto son capaces de transformarlas en puentes hacia el entendimiento mutuo.
CRITICA LITERARIA
Alumna: Miriam Martínez Bautista 01/04/26
Al leer la primera parte de Palabras de Piedra de Ginés Cruz, sentí que no es un libro común, sino una historia que te hace pensar y ver la realidad desde otra perspectiva. Desde el inicio, la forma en que está estructurado en capítulos cortos hace que sea fácil de seguir, pero al mismo tiempo cada parte deja algo importante para reflexionar.
Lo que más me llamó la atención fue la temática, ya que aborda el autismo, la familia y la comunicación de una manera muy humana. A través de Juan y su hijo Guille, se puede ver que entender a los demás no siempre es sencillo, pero que con paciencia y cariño se pueden construir vínculos muy fuertes. Me hizo pensar que muchas veces damos por hecho la forma en que nos comunicamos, sin considerar que no todos viven el lenguaje de la misma manera.
En cuanto al estilo, el autor utiliza un lenguaje sencillo pero muy significativo, lo que permite conectar fácilmente con la historia. No es complicado de leer, pero sí deja emociones y reflexiones profundas. Me gustó mucho la idea de las “palabras de piedra”, porque representa cómo ciertos aprendizajes se quedan para siempre.
En lo personal, esta parte del libro me pareció muy interesante y conmovedora, ya que no solo cuenta una historia, sino que también te hace ser más empático y valorar las diferencias entre las personas.
Valeria Viridiana Cruz blanco
Entender el mundo a través de Juan: Mi lectura de "Palabras de piedra"
A veces nos complicamos demasiado intentando explicar qué es la empatía o cómo vive una persona con autismo. Pero entonces llega un libro como "Palabras de piedra" y, sin usar palabras raras, te mete de lleno en esa realidad. He estado leyendo la primera y la sensación es la de estar escuchando a alguien contarte su vida con toda la honestidad del mundo.
Lo que más me ha gustado:
La estructura de capítulos cortos es un acierto total. No se anda por las ramas. Cada capítulo es una pequeña escena de la vida de Juan: su trabajo haciendo pan, el lío con su ex, el cariño por su hijo Guille... Al ser así de cortitos, los capítulos se leen solos y te permiten ir asimilando la forma de pensar del protagonista sin perderte.
Temas que te hacen pensar: Aunque el tema central es el autismo, al final te habla de cosas que nos pasan a todos. Trata sobre ese miedo que tenemos los padres a no ser lo suficientemente buenos, sobre lo difícil que es a veces entenderse con la familia y sobre esa presión de intentar ser "normales" para que el mundo no nos mire raro. Juan es un personaje que se siente real porque duda, se asusta y se esfuerza igual que cualquiera de nosotros.
Un lenguaje que llega: Me encanta que use un estilo tan sencillo. Al estar escrito en primera persona, sientes que Juan te está hablando directamente. No necesita adornos para emocionarte; la escena de él amasando pan para sentirse tranquilo o el "aleteo" de su hijo dicen mucho más que cualquier tratado de psicología.
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